News

Mujeres abren espacio al enfoque de género en las charlas climáticas de París.

Por: Agostina Herrera (Argentina; @agoshb), Jhoanna Cifuentes (Colombia; @jhoabastet) y Denisse Peluzzi (Argentina; @denipeduzzi)*
 

 

 

 

 

“Las mujeres y las niñas constituyen más de la mitad de la población del mundo. Se encuentran en la primera línea y suelen ser las personas más afectadas, en comparación con los hombres y los niños por la pobreza, el cambio climático, la inseguridad alimentaria, la falta de atención sanitaria y las crisis económicas mundiales. Sus aportes y su liderazgo son fundamentales para encontrar una solución” (ONU MUJERES, 2015).

 

En el espacio de la Zona de Acción Climática (ZAC) realizado en Centquatre (París) se llevó a cabo la Asamblea de Mujeres “Cambia el sistema, no el Clima” la cual se desarrolló en el marco del día temático de género (‘Gender Day’) de la COP21. Su fin, fue unir las voces de miles de mujeres que buscan que en el acuerdo climático y en los temas principales tratados en las negociaciones, se incluya el enfoque de género y los derechos humanos.

 

El movimiento feminista “Cambia el sistema, no el Clima” (SCNCC por sus siglas en inglés), es una coalición eco-socialista que promueve el liderazgo de las mujeres en acción, revelándose contra el sistema capitalista actual y mercantil. Tratan temas específicos que afectan a las mujeres, enfocándose en dos cuestiones centrales: Soberanía alimentaria,  a través del movimiento internacional “Vía Campesina” que reúne a millones de agricultores, reconociendo el papel de la mujer en oposición a la agroindustria corporativa y en la lucha para controlar la producción de alimentos. Y por otro lado, el Control de la población frente a los derechos de las mujeres, resaltando que el problema no es la superpoblación sino la desigualdad social, manifestando la necesidad de la seguridad de una vida digna.

 

 

Sofía de Kenia, miembro del Comité de la Marcha Mundial de las Mujeres comentó sobre la  importancia de que las voces de las mujeres sean escuchadas y unan sus esfuerzos para buscar soluciones conjuntas, ya que son las que más dependen de la naturaleza. Están en contacto con ella y por tanto son las más afectadas por los eventos relacionados al cambio climático, como en el caso de las inundaciones y otros desastres naturales. Además, expresó su preocupación sobre la agresividad del sistema hacia la mujer “La violencia contra nosotras no es solo física, sino también política y social”.  

 

 

Por su parte, Candy de Canadá, perteneciente a la Red Ambiental Indígena (Indigenous Environmental Network) expresó enérgicamente que “las soluciones reales vienen de nuestra madre tierra y como ella no tiene voz debemos hablar por ella y devolver el poder a nuestras comunidades”. Dado que es necesario un equilibrio y una reconexión con la naturaleza y con nosotros mismos, agregó “queremos justicia social, justicia climática y la queremos ya”.

 

 

Eva de Palestina, integrante de la organización La Vía Campesina comentó sobre el proyecto de banco de semillas. A través de este se busca apoyar a granjeros y agricultores (en su gran mayoría mujeres), distribuyendo semillas para promover la seguridad alimentaria y garantizar ingresos económicos para su sostenibilidad. En este aspecto, además señaló que con este proyecto las mujeres son provistas de poder y auto-sostenibilidad económica que les permite valerse por sí mismas ya que a menudo “se deshumaniza a la mujer hasta el punto de convertirla en un objeto e incapacitarla”.

 

Rita, otra de las panelistas representante de Nigeria, manifestó que las comunidades sufren el impacto de las multinacionales: son víctimas de los efectos negativos del petróleo y de la contaminación y que el impacto ambiental recae directamente sobre las mujeres. También, realizó un llamado a la conciencia expresando que “Hay una desconexión entre la naturaleza y las mujeres (...) no es una lucha contra el hombre, debemos tomar el toro por los cuernos, somos todos uno”.

 

Por otro lado, Rose de Estados Unidos  también representante de la Marcha Mundial de las Mujeres, comentó la necesidad de que las mujeres sean estratégicas y sigan en la lucha por la búsqueda de un sistema que respete a la madre tierra. Expresó que “tenemos que hablar alto y comprometernos a hacer esto no solo por nosotras, sino por todos y sobretodo por la tierra”.

 

Por último, Fátima de Francia, que integra un grupo que surgió en Río+20 y se constituyó en modo de protesta hacia la COP21, manifestó que las mujeres no son víctimas sino combatientes y protagonistas. Hizo hincapié en las consecuencias del Cambio Climático sobre los productos alimenticios que consumimos y en la explotación de la mujer dentro de la cadena de producción. Expresó: “Queremos promover una sociedad de nuevas formas de producción y consumo”. A su vez, afirmó su intención en este movimiento paralelo a la 21a edición de Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas, “Estamos luchando para que nuestras ideas estén también en este acuerdo, los lobbys son fuertes pero nosotras también podemos”.

 

Las voces de estas lideresas sirven para recordar a muchas otras mujeres que ellas son agentes de cambio en sus comunidades, pero que es necesario construir soluciones juntas que aboguen por una justicia climática.

 

*Agencia Joven Internacional de Noticias