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Movernos por la paz

Por: Mayra Darre (Argentina)

 

¿Puede el ser humano vivir en paz consigo mismo y con sus pares si no encuentra la paz con la naturaleza?

 

El 21 de septiembre se festejó el Día Internacional de la Paz y el Día de la Primavera en el hemisferio Sur y yo me puse a pensar: ¿Hemos llegado a un equilibrio como seres humanos? ¿Hemos llegado a un acuerdo con nuestro ambiente? Evidentemente no. Si fuera así no seguiríamos planteando hacer fracking en ecosistemas que se destruirían completamente con esta práctica o simplemente tirando papeles en la calle. Entonces, la verdadera pregunta sería ¿qué tan lejos estamos de la meta?

 

Este año la temática del día fue «Los Objetivos de Desarrollo Sostenible: elementos constitutivos de la paz». Cada uno de los objetivos que deben cumplirse para 2030 son una forma de acercarnos más a esa meta que se ve tan lejana.

 

«Trabajemos juntos para ayudar a todos los seres humanos a lograr la dignidad y la igualdad, para construir un planeta más ecológico y para asegurar que nadie se quede atrás.» — Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU

 

Firmemente pienso que el primer paso ya está hecho, la difusión de la mayoría de los problemas ambientales se conocen, se ven en la televisión, se publican en las redes sociales. La juventud ha aprendido a usar estas herramientas en pro de algo más.

¿Qué falta entonces para pasar de la visión a la acción? La reacción. ¡Falta un movimiento como el de una ola que mueva a más gente!

 

Y de a poco lo vamos logrando, cada vez son más los jóvenes, como mis compañeros de la red y yo, que descubrimos que debemos movernos y buscar la paz. Un claro ejemplo es el acuerdo de #SíALaPaz en Colombia entre la FARC y el gobierno colombiano.

Latinoamérica está empezando a reaccionar y a entender de que la única forma de lograr llegar a la meta es juntos. JUNTOS.

 

Para que la  balanza se equilibre lo siguiente es cumplir con nuestros deberes. Tenemos derecho a un ambiente sano y a vivir en armonía con la naturaleza pero también tenemos deberes. No gastes más agua de la debida, apaga los electrodomésticos que no uses, si eres una empresa no tires efluentes no tratados a un río.

Debemos ser responsables y convivir con la madre tierra como los hijos que somos.

 

Y quizás el último paso, o el primero, es pedir perdón. A nosotros mismos, a nuestra tierra, a nuestro pueblo. Plantemos un árbol, hagamos un refugio para los animales de la calle, participemos en una marcha a favor de la protección de una reserva o simplemente reciclemos los papeles de la oficina.

 

¿Cuál es mi conclusión? Te necesito a ti y a tu familia, amigos y colegas para llegar más allá. El ser humano puede vivir en paz si se lo propone a si mismo y luego actúa para cumplirlo.

 

Ya nos lo hemos propuesto a nivel mundial, ¿nos movemos?