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De París, un acuerdo histórico sobre el clima

 

 

Por: Cristina Dalla Torre, Elisa Calliari, Paulo Lima y Roberto Barbiero*

 

 

 

Se  ha escrito una página de la historia. Por primera vez, se aprobó un acuerdo climático global que reúne a todos los países del mundo  para abordar el calentamiento global y los problemas que están afectando sobre todo a los más pobres y los más vulnerables. No es un acuerdo perfecto, no es tan ambicioso como debería, no es vinculante como se esperaba, pero sin duda marca un cambio hacia un mundo que puede y debe liberarse de la era de los combustibles fósiles.

 

"Siempre hay algo que parece imposible hasta que se hace" La sentencia del ex presidente sudafricano Nelson Mandela, que se recordó varias veces durante la Conferencia sobre el Clima de la ONU en París, fue retomada por el Presidente de la COP21, el ministro francés Laurent Fabius durante el anuncio del último borrador para un acuerdo global para combatir el cambio climático.

 

La fecha del 12 de diciembre es decisiva: los negociadores llegaron a un "acuerdo ambicioso y equilibrado, justo y dinámico, que será jurídicamente vinculante", dijo Fabius. Para dar apoyo frente a la plenaria estuvo el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, y el presidente francés, Francois Hollande. "Nos enfrentamos a un texto histórico", dijo Ban Ki-moon. "Este es el primer acuerdo universal sobre el clima", anunció el presidente francés, Francois Hollande. "Seremos juzgados por un texto, no por una palabra, ni por el trabajo de un día, sino un acuerdo que tendrá una duración de un siglo", dijo el presidente francés, Francois Hollande. Pero al oír las voces que provenían de diferentes calles de París durante las manifestaciones organizadas por la sociedad civil, es exactamente en torno a las palabras que usted juega el juego real. Los manifestantes tienen pocas ilusiones y por lo tanto no son muchas las esperanzas de que el acuerdo vaya a cambiar las cosas, porque detrás de las palabras del texto están  los intereses de las grandes potencias del planeta.

 

Además, el mismo Fabius habló de "un texto que representa el mejor equilibrio posible en este momento", lo que pone de relieve el hecho de que el compromiso es inevitablemente inferior a lo esperado.  Será firmado y ratificado por 195 países que asistirán a la Conferencia, entre abril de 2016 y abril de 2017, siendo un documento con una marca histórica, en sustitución del Protocolo de Kyoto de 1997. El Acuerdo entrará en vigor a partir de 2020 si es ratificado por lo menos 55 partes que deben representar como mínimo el 55% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero a nivel mundial. Por primera vez, debe aplicarse tanto a los países más desarrollados como en desarrollo, de conformidad con el principio de la equidad y la responsabilidad común pero diferenciada de las partes según las circunstancias nacionales.

 

En el Acuerdo de 31 páginas,  se encierra un delicado equilibrio entre los intereses y propuestas de los 195 países parte de la Convención. El largo preámbulo recoge importantes consideraciones de principio, como la prioridad en garantizar la seguridad alimentaria y la lucha contra el hambre, el respeto por los derechos humanos y los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales, los migrantes, los niños y las personas con discapacidad, así como la igualdad de género, el empoderamiento de la mujer y la equidad intergeneracional. Pero ¿cuáles son los puntos donde hay más debate?

 

Meta a largo plazo y mitigación

 

En primer lugar, el acuerdo propone limitar el aumento de temperatura "muy por debajo de 2 ºC con respecto a los niveles preindustriales" y se deben hacer "esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 ºC" reconociendo que esto reduciría de manera significativa los riesgos e impactos previstos. Por supuesto, se trata de un compromiso en relación a la petición de los países más vulnerables y los representantes de la sociedad civil para introducir el límite de los 1,5 °C, pero debe reconocerse que el límite más restrictivo aún está incluido en el Acuerdo pero sólo como una meta hacia la cual dirigir los esfuerzos.

 

 

El punto clave, sin embargo, es cómo se va a luchar contra el calentamiento global y la aplicación de las políticas de mitigación. En el acuerdo se dice que con el fin de lograr el objetivo de mantener el aumento de la temperatura dentro del límite establecido "(...) las Partes se proponen lograr que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alcancen su punto máximo lo antes posible, teniendo presente que los países en desarrollo tardarán más en lograrlo, y a partir de ese momento reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero, de conformidad con la mejor información científica disponible, para alcanzar un equilibrio entre las emisiones antropógenas por las fuentes y la absorción antropógena por los sumideros en la segunda mitad del siglo". Por tanto,  no hay ninguna referencia específica ni en relación con los porcentajes de reducción, ni en relación con los períodos en los que deben ser cumplidos los compromisos excepto para referirse a un objetivo general de "medio siglo" en el que tenderán a estabilizarse.

 

El punto de partida de los compromisos de mitigación son las Contribuciones Determinadas y Previstas a Nivel Nacional  (INDCs), ya expresadas por las partes y que son un elemento fundamental del acuerdo para el futuro. Sin embargo, estas contribuciones nacionales a la fecha declararon que permitirían -según las estimaciones disponibles- a un aumento de la temperatura de alrededor de 2,7 a 3,5°C para el año 2100 en comparación con el nivel pre-industrial. Por tanto, son claramente insuficientes, pero el acuerdo no hace comentarios sobre esto,  excepto de hacer un llamando a un compromiso voluntario y a la responsabilidad de las Partes a expresar propuestas de contribución nacional más ambiciosas y a su revisión cada cinco años.

 

Financiamiento

 

El acuerdo prevé que las acciones para mitigar y adaptarse al cambio climático sean financiadas  a través de fondos puestos a disposición por los países desarrollados. Debe partir desde un mínimo de US$ 100 mil millones al año  y, por sí misma, esta ya es una declaración muy ambiciosa, teniendo en cuenta que en el momento en el fondo sólo asciende a US$ 10,5 mil millones. Sin embargo, el documento no aclara el año a partir del cual se pagarán los fondos. La cuestión clave es la capacidad de transferir la financiación de las subvenciones a los combustibles fósiles, que en conjunto suman más de $470 mil millones al año. Otra estrategia sería la de imponer un impuesto a las transacciones financieras y así facilitar la distribución de los recursos entre los países desarrollados y en desarrollo.

 

Pérdidas y daños

 

Uno de los temas más controvertidos de las dos semanas de negociaciones fue el de "Loss and Damage" (L&D), en relación a las pérdidas y daños que se producen en los países más vulnerables. Las pequeñas islas en vías de desarrollo, impulsando la inclusion de L&D como un artículo en sí mismo (y no como parte del tema de adaptación) regresan a casa con una victoria importante. El Artículo 8 del Acuerdo está completamente dedicado a esta cuestión, sin embargo carece de algunas peticiones de los países en desarrollo, tales como el establecimiento de un mecanismo ad hoc para gestionar el fenómeno de los migrantes climáticos. Además, el artículo relativo a la decisión específica de este último no puede ser utilizado como base jurídica de los países en desarrollo del mundo para validar las reclamaciones de indemnización por los daños causados ​​por el cambio climático, de los cuales los países industrializados son responsables históricos. Una nota requerida explícitamente por los estados miembros, ya que los países en desarrollo del mundo puede haber dado para ver el blanco de 1,5 °C mencionado en el acuerdo.

 

Hay muchos puntos aún por explorar y aclarar con respecto a lo que se expresa en el nuevo acuerdo y, sin duda, es muy largo el camino a seguir al cual debe prestarse mucha atención. Los objetivos planteados se deben perseguir con eficacia, pero es claro que a partir de hoy  comienza una nueva etapa para la humanidad. Por otro lado, además de las negociaciones sobre el nuevo documento adoptado en París, la importancia de este momento es el camino tomado por la sociedad civil en general, y la sociedad civil organizada en particular, hacia un futuro más justo, equilibrado y respetuoso para el planeta, donde vivimos.

 

Traducción: Sebastian Roa (Colombia-Brasil)  y Jhoanna Cifuentes (Colombia).
 

*Agencia Joven de Noticias (proyecto juvenil de periodismo colaborativo)